Que el manantial de un río
extraño sea tu ombligo

Esta exposición no es un conjunto de obras, sino un organismo húmedo. Un ensamblaje de cuerpos interconectados que se genera desde su centro geográfico y simbólico más íntimo: el ombligo. Cicatriz primera, testimonio de un desprendimiento y al mismo tiempo huella de una conexión primordial. Athenea Papacostas y María José Casazza proponen un recorrido ritual en el que este punto del abdomen se transfigura en espacio de producción, en mapa-manantial, en fuente de un río que es narrativa, memoria y potencia.

Las obras que aquí se presentan son el resultado de un proceso de colaboración sostenido. El trabajo conceptual, material y sensible se despliega como un tejido a dos –y más– manos que disuelve la autoría única a favor de un diálogo que germina para convertirse en acto de escucha, reconocimiento y respuesta.

Que el manantial de un río extraño sea tu ombligo se nutre de dos afluentes: una investigación sobre la diosa huasteca Tlazoltéotl y el poema Cántico de iniciación de la logia de las buscadoras de la escritora de ciencia ficción Ursula K. Le Guin. Ambas referencias convergen en el ombligo como punto de distorsión y asombro. El trabajo desde Tlazoltéotl –deidad dual de lo impuro y lo purificado, lo sexual y lo redentor– no es un gesto arqueológico, sino poético y político. Las artistas acuden a ella para posicionarse lejos de los marcos patriarcales y componer desde la ambivalencia creadora del cuerpo femenino: un territorio que puede ser simultáneamente composta y templo, deseo y sabiduría, degradación e iluminación.

Por su parte, el cántico de Le Guin actúa como investidura: postula el viaje hacia lo extraño como vía de regreso a lo propio. Orientadas por este principio, Papacostas y Casazza descentralizan lo unívoco y se abren a lo ajeno, transformando la cicatriz umbilical en fuente de un lenguaje interconectado e inédito. El texto exhorta a dejar que lleguen a tus manos cosas muy antiguas y a tus ojos lo que no conoces. Invitación que las obras concretan, desplazando el centro hacia lo material y reconfigurando los cuerpos en un entorno interespecie.

Desde este espacio redefinido, el ombligo palpita como plano de lo posible: el hogar de una mitología personal que nace, como en Tlazoltéotl, de la tensión fecunda entre nacimiento y desecho. No hay un origen puro, sino una red de surcos, grietas y conexiones. El manantial no es un principio absoluto, sino un pliegue en la carne del mundo: un lugar donde los sentidos fluyen, se hibridan y renacen. Las piezas tejen discursos y formas en las que lo íntimo es geológico y la cicatriz umbilical se abre como un cráter del que brota un territorio en común.

- Sandra Sánchez, acompañante curatorial de la exposición.

(2024 - 2026) En colaboración con Athenea Papacostas.

Museo de Antropología de Xalapa, Veracruz.
Del 31 de enero al 6 de abril de 2026.

Exposición elaborada con el Fomento Jumex Arte Contemporáneo 2025.