horizontes compartidos

Cordoba Lab, Oaxaca, Mayo-Junio de 2026.
Proyecto realizado en colaboración con Athenea Papacostas

El punto de encuentro, en su raíz, no solo implica el acto de coincidir, sino de chocar; de salir al encuentro de le otre en un movimiento “hacia”, “para” y “por” encontrar nuestra comunalidad. Aquí, el encuentro es un hallazgo, algo que compartimos juntas. Dentro de este espacio, como artistas nos preguntamos por las acciones, gestos y palabras que nos llevan a sostener el presente juntas: accionar desde el deseo y la duda, acercarse a otras sensibilidades, trazar líneas con nuestras cuerpas como ejes, generar una potencia compartida. ¿Cuál es el afluente que hace que un deseo avance desde un centro hacia otro? La invitación es abierta: abrir espacio a un lenguaje dentro del cual lo común es transitorio, sinuoso, múltiple, y se sostiene a muchas manos.

Decir compartir como si fuera una tlayuda o una caminata bajo la lluvia. En presente y de frente la posibilidad, a veces un muro no es una frontera sino una invitación a dejar huella. Disponernos a vivir un momento fuera de lo habitual, sostener un gis en la cavidad de nuestro estómago, acomodarlo en y con nuestras cuerpas, disponer el abdomen. Luego, desde el centro: moverse. Imaginar que somos solo ombligo, un punto que mancha por donde pasa, se hace línea al andar. Apoyarse, deslizarse, rodarse, sacudirse, trasladarse, conectarse, ensamblarse, rascarse, restregarse, amasarse, perderse. Un dibujo en el que se plasman e intercalan gestos que devienen en una franja que se ensancha. ¿Cuántos trazos y lenguajes caben en un día? ¿Cuántas capas y épocas? Ayer por la mañana unas personas, hoy otras y ahorita tú, nosotras y elles también.

¿Compartimos este horizonte, donde al acercarnos y alejarnos trazamos líneas juntas? 


- María José Casazza y Athenea Papacostas